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El grupo B lo conforman las selecciones de Portugal, España, Irán y Marruecos, siendo previsiblemente las dos primeras quienes luchen por clasificarse en primer lugar.

Portugal, ganador de la última Eurocopa, es el cabeza de serie del grupo. Los lusos disputaron la liguilla clasificatoria con Suiza (que terminó con los mismos puntos), Hungría, Islas Feroe, Letonia y Andorra. Ganaron 9 partidos y perdieron 1, marcando 32 goles y recibiendo únicamente 4.

La selección de Fernando Santos mantiene el bloque que se alzó con el último torneo europeo. Combinan perfectamente la experiencia de los Rui Patricio, Pepe, Bruno Alves, con la juventud de Bernardo Silva, Guedes o André Silva. Por encima de ellos como líder indiscutible, el cinco veces ganador del Balón de Oro, Cristiano Ronaldo.

 Tienen un variado potencial ofensivo, tanto a balón parado (en faltas directas y juego aéreo) como, sobre todo, saliendo al contraataque. El hecho de ganar la Eurocopa y tener a Cristiano Ronaldo les confiere un extra de confianza. Por el contrario, tienen dificultades para generar juego ante selecciones que se encierren atrás.

España procede del bombo 2. Su clasificación fue plácida en un grupo con Italia, Albania, Israel, Macedonia y Liechtenstein. Resultaron invictos, ganando 9 partidos y empatando 1, con 36 goles a favor y sólo 3 en contra.

Julen Lopetegui ha sido capaz de realizar la transición tras la marcha de Vicente Del Bosque, renovando poco a poco los jugadores que finalizaban un ciclo. La selección española se nutre de jugadores contrastados internacionalmente y con una calidad técnica de máximo nivel. Iniesta, en su probable última participación mundialista, comandará un equipo con Ramos, Piqué, Busquets, Carvajal, Jordi Alba, Silva, Isco…

Su mayor virtud consiste en el dominio total y absoluto del balón. Los jugadores españoles son capaces de mantener la posesión durante la mayor parte del partido, llegando a desquiciar a sus rivales. Su calidad diferencial está en el centro del campo, lo cual les permite dominar los partidos y no sufrir a penas ocasiones de gol. En su contra está el hecho de no tener un referente claro en la punta de ataque. Esa falta de un killer del área hace que necesiten disponer de muchas ocasiones para convertirlas en gol.



 
Irán es el representante del grupo 3. Los asiáticos se clasificaron tras quedar primeros en un grupo con Corea, Siria, Uzbekistán, China y Qatar. Al igual que España tampoco perdieron ningún partido, consiguiendo 6 victorias y 4 empates, con unos registros goleadores bajísimos: 10 goles a favor y 2 en contra.

 
El portugués Carlos Queiroz dirige un equipo en el que hay bastantes jugadores con experiencia en ligas europeas aunque ninguno con cartel de figura internacional. Su mayor referente es Sardar Azmoun, el delantero del Rubin Kazan, que ha sido el artífice de la mayoría de los goles de su selección.

Los persas son un equipo rocoso, en el que prima la defensa por encima de todo. Se repliegan con solvencia y salen rápidamente al contraataque. También son capaces de generar peligro en el juego aéreo. Por el contrario tienen dificultades para generar juego y su rendimiento ante selecciones más potentes es una incógnita.


Marruecos cierra el grupo desde el bombo 4. Los africanos fueron primeros en el clasificatorio que les enfrentó a Costa de Marfil, Gabón y Malí. Nadie fue capaz no sólo de vencerles sino tampoco de marcarles un gol. Ganaron 3 partidos y empataron otros 3, marcando 11 goles y dejando su portería a 0 en todos los partidos.

El francés Hervé Renard consiguió devolver al combinado marroquí a la fase final de un Mundial 20 años después de su última participación. La mayoría de sus jugadores tienen experiencia en las ligas europeas. Su principal baluarte es el central de la Juventus, Mehdi Benatia, responsable en buena medida del gran rendimiento defensivo. Otro jugador destacado es el mediocentro del Ajax, Hakim Ziyech.

La mayor virtud de Marruecos es su sistema defensivo. Establecen una tela de araña que es inexpugnable (al menos en la clasificación contra los equipos africanos). A nivel ofensivo les sucede algo similar a Irán, es decir, tienen una gran salida a la contra pero les cuesta generar cuando les dan la iniciativa.