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El grupo A está formado por las selecciones de Rusia, Uruguay, Egipto y Arabia Saudí.

 

Rusia, como anfitrión, se clasificó automáticamente sin tener que pasar por las eliminatorias. En este tiempo ha disputado partidos amistosos como preparación. Sus últimos 5 partidos han resultado en 2 empates (3-3 ante España y 1-1 ante Turquía) y 3 derrotas (0-3 ante Brasil, 1-3 ante Francia y 1-0 ante Austria).

Stanislav Cherchésov dispone de un bloque de jugadores que, en su mayoría, juegan en la liga rusa. Únicamente Dzyuba, en el Arsennal y Cheryshev, en el Villarreal, pertenecen a equipos foráneos.

 

Los anfitriones no tienen demasiado potencial, más allá del juego aéreo y de la motivación que puede suponer jugar en casa. Su juego de ataque se concentra en realizar centros laterales y en defensa sufren ante ataques rápidos. Tendrán complicado clasificarse pese a no tener una competencia feroz en el grupo.

 

Uruguay procede del bombo 2. Su clasificación fue relativamente cómoda, quedando segunda tras Brasil, en un grupo en el que también estaban Argentina, Colombia, Perú, Chile, Paraguay, Ecuador, Bolivia y Venezuela. Los charrúas ganaron 9 partidos, empataron 4 y perdieron 5, marcando 32 goles y encajando 20.

La selección de Óscar Washington Tabárez cuenta con jugadores con gran experiencia internacional. Por encima de ellos destacan el central del Atlético de Madrid, Diego Godín, y los delanteros del PSG, Edinson Cavani, y del Barcelona, Luis Suárez.

El mayor punto fuerte de los sudamericanos es su tremenda competitividad. Es un equipo que muerde. Tienen dos killers en el ataque y defienden todos como un bloque. En su debe tienen la fragilidad en la portería y problemas en la construcción ante rivales encerrados.

 


Egipto es la representante del bombo 3.Se clasificaron en un grupo con Uganda, Ghana y Congo, en el que ganaron 4 partidos, empataron 1 y perdieron 1. Marcaron únicamente 8 goles y encajaron 4.

El argentino Héctor Cúper, dispone de un elenco cada vez con más presencia en ligas europeas, sobre todo en la Premier League inglesa. No obstante, gran parte de los convocados juegan en las ligas árabes. Por encima de ellos destaca un nombre, el de Mo Salah. El delantero del Liverpool ha completado una temporada espectacular, rematada con distintos galardones individuales y el subcampeonato de la Champions League.

Los faraones se encomiendan en cada partido a la calidad y velocidad de Salah. Juegan con un bloque bajo, asumiendo poco protagonismo con el balón e intentando salir al contraataque. Tienen muchos problemas en la generación de juego y les cuesta marcar goles.

 

Arabia Saudí proviene del bombo 4. Se clasificó en segundo lugar, tras Japón y empatada a puntos con Australia, quien tuvo que jugar la repesca por la diferencia de goles. Ganaron 6 partidos, empataron 1 y perdieron 3. Marcaron 17 goles y encajaron 10.

 Su seleccionador, el también argentino, Juan Antonio Pizzi, únicamente cuenta con jugadores que no disputan ligas europeas. Realmente fue el holandés Van Marwijk, actual seleccionador australiano, quien clasificó a los saudíes para el Mundial, sin embargo por desavenencias con la federación decidió dimitir de su cargo. Fue sustituido por Bauza, posteriormente por Jurcic (a nivel interino) y finalmente por Pizzi. No disponen de ninguna estrella a nivel internacional.

El principal potencial de los asiáticos radica en su contraataque. Por el contrario tienen problemas con la posesión de balón y no son demasiado solventes a nivel defensivo, sobre todo en el juego aéreo.